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«Este ardiente defensor de la fe frente a la herejía calvinista, piadoso desde la cuna, fue modelo para el Cura de Ars; acudió a su tumba creyendo que le ayudaría, y partió seguro de que por encima de sus limitaciones sería sacerdote» 

Este patrón de los jesuitas de la Provincia de Francia nació en Fontcouverte, Languedoc, el 31 de enero de 1597 en una acaudalada familia de terratenientes con árbol genealógico de noble ascendencia. El pequeño creció con tales muestras de piedad que por sus cualidades parecía santo ya desde la cuna. Era dócil, amable, servicial, atento, extremadamente sensible ante cualquier pequeña falta que pudiera afligir a sus padres… ¡Un encanto de criatura! Se sentía inclinado a frecuentar la iglesia y rezaba con visible devoción las oraciones que había aprendido.

Hacia 1610 le enviaron a estudiar con los jesuitas de Béziers. Dejó una honda impresión en quienes le rodeaban por sus gestos de virtud y sus cualidades naturales. Entre otras muchas, poseía sencillez, humildad, fidelidad y sentido del humor. Sus compañeros, seguramente fascinados por su rica personalidad, no se separaban de él y compartían las inquietudes de la edad. Lejos de atraerle lo mundano, se centraba en el estudio y la oración. En una ocasión participó en una cacería, hecho inusual en una vida, como la suya, trazada por el ejercicio estricto de la virtud.

En 1616 ingresó en el noviciado jesuita de Toulouse dando pruebas de su celo, fervor y caridad, como había hecho siempre. Se formó en retórica en Cahors y estudió filosofía en Tournon. Fue profesor de gramática en Billom, Puy-en-Velay y en Auch, iniciando su predicación en lugares circundantes. Su anhelo era ser sacerdote para dedicarse enteramente a los demás. Y en 1628 comenzó los estudios teológicos mientras se entregaba a la oración con vehemencia. Tanto le urgía recibir el sacramento del orden que los años de estudio requeridos para ello le parecían un mundo, y convenció a sus superiores para que los acortaran. El testimonio que les había ofrecido con su virtud fue su carta de presentación, y en junio de 1631 ofició su primera misa. En cambio, no pudo emitir la profesión solemne porque no había completado su formación. Cuando la epidemia de peste asoló la región de Toulouse, auxilió a los enfermos con ejemplar caridad. Pero su sueño eran las misiones: «Mi vida ¿para qué es sino para sacrificarla por las almas? ¿Cómo podría probar yo mi amor a Dios, si no ofrezco lo que más se estima en este mundo, la salud y la vida? No me sería grata la vida si no tuviere algo que perder por Jesucristo. Siento un deseo vivísimo de ir a las misiones de los iroqueses y ofrecer mi vida por la salvación de aquellos salvajes».

Ofreció a Dios su frustrado anhelo de evangelizar el Canadá francés, y se centró en la predicación en su país, como le indicaron sus superiores; llovían las bendiciones. Con cierta rudeza en su expresión verbal, y una hondura verdaderamente inspirada, puso en marcha misiones rurales y las llevó a todos los rincones. Cuando alguien cercano le acusó de predicar toscamente, el superior replicó: «Ojalá quisiera Dios que todos los misioneros predicaran con toda unción como este sacerdote. El dedo de Dios está aquí. Si yo viviera en esta región, no me perdería ni un solo sermón de este padre». Sus palabras vibrantes, sencillas, carismáticas, penetraban en el auditorio. Quienes le escuchaban, tanto en el púlpito como en el confesionario al que dedicaba muchas horas, quedaban impregnados de su fe y caridad. «Padre ¿cómo no me voy a convertir a la fe cristiana si usted me lo pide con tanta gracia?», decía un penitente. Los que humanamente fueron encumbrados a la fama siendo considerados como grandes predicadores no tenían nada que hacer a su lado.

Alguien dijo del padre Regis «que no tenía más que a Dios dentro de su alma, a Dios en la boca y a Dios delante de sus ojos». El secreto era sus intensas horas de oración (apenas dormía dos o tres horas en el suelo), su ferviente amor a la Eucaristía, que recibía a diario en una época en la que no era usual, y su tierna devoción por María. Desde que inició la vida apostólica se impuso un rígido ayuno, y no se desprendía de su cilicio. Fue agraciado con el don de milagros y el de penetración de espíritus, entre otros carismas. Muchas veces caía extático. Su corazón inflamado de amor le hacía exclamar: «¡Oh Dios mío, oh amor mío y delicias de mi corazón! ¡Es posible que yo no os pueda amar todo lo que Vos merecéis ser amado, y todo lo que yo deseo amaros!». Las conversiones brotaban a su paso, aunque por su celo apostólico muchas veces fue maltratado física y verbalmente por gentes de mal vivir que él lograba conmover con su paciencia y dulzura. Nadie, menos aún quien tuviera un mínimo ápice de sensibilidad, podía pasar por su lado sin sentirse poderosamente llamado a vivir la santidad. Por algo había sido elegido para hacer frente a la herejía protestante, que combatió con verbo encendido, muchas veces portando en sus manos el crucifijo con el que derrocaba también las aviesas intenciones de bravucones soldados empecinados en atacar a la Iglesia.

Pasó por duras pruebas de diversa índole, algunas provenientes de ciertos superiores, y las acogió con verdadera mansedumbre. «Sufrir por Jesucristo es el único consuelo que hallo en este mundo. Señor, dame fuerzas para poder sufrir más y más por tu amor», suplicaba. Murió el 30 de diciembre de 1640. Clemente XI lo beatificó el 18 de mayo de 1716. Y Clemente XII lo canonizó el 5 de abril de 1737. Cuando el santo Cura de Ars visitó su tumba en 1804, aún consciente de sus limitaciones, tuvo la certeza de que sería sacerdote. Y a punto de morir, manifestó: «todo lo bueno que he hecho se lo debo a él».

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VATICANO, 29 Dic. 17 (ACI).-
Al recibir este 29 de diciembre a los miembros de la Asociación Teológica Italiana, el Papa Francisco señaló que se necesita una teología que ayude a mostrar el rostro salvífico de Dios, sobre todo ante los desafíos como el relativismo teórico y práctico.

“Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros; como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico”, afirmó el Pontífice.

El Santo Padre indicó que por ello se necesita una teología que, como en la mejor tradición de la Asociación Teológica Italiana, esté formada por cristianos que no hablen solo entre ellos mismos, sino que sepan estar al servicio de la Iglesia.

En ese sentido, expresó su complacencia al “saber que tantas veces y de distintas formas, aun recientemente, ya lo han hecho: afrontando explícitamente el tema del anuncio del Evangelio y de la forma Ecclesiae, de la sinodalidad, de la presencia eclesial en contexto de laicidad y democracia, del poder en la Iglesia”. “Espero, por lo tanto, que vuestras investigaciones puedan fecundar y enriquecer a todo el pueblo de Dios”, alentó.

En otro momento, Francisco recordó que “todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí”, desde la contemplación del nacimiento de Cristo, “en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén”.

Además, reiteró su llamado a no perder nunca la capacidad del “estupor que nos lleva a Cristo, el encuentro con Cristo”. “El teólogo estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas”, afirmó el Papa, y recordó que es importante “hacer teología ‘en’ la Iglesia, es decir ‘en’ el santo pueblo fiel de Dios, que tiene con una palabra que no es teológica el ‘olfato de la fe’”.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 24 de diciembre de 2017


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(ZENIT – 29 Dic. 2017).- “La modestia es una virtud esencial para quien quiere ser conforme a Jesús, manso y humilde de corazón”, este es el tuit de hoy del Papa Francisco, una frase tomada del Ángelus el 5 de noviembre de 2017.

El tema de las virtudes cristianas es muy querido por el Santo Padre, quien en varias ocasiones ha enfatizado la importancia de expresarlas en la vida diaria.

“Nosotros los discípulos de Jesús no debemos buscar títulos de honor, autoridad o supremacía”, afirmó el Pontífice dolido “de ver a personas que viven psicológicamente corriendo tras la vanidad de los honores”.

El Papa Francisco nos invita a vivir al servicio de nuestro prójimo y ser modestos: “La modestia es esencial para una existencia que quiere ajustarse a las enseñanzas de Jesús, que es manso y humilde de corazón y que no ha venido a ser servido sino a servir”.

El exemplum virtutis (ejemplo de virtudes) citado por el Santo Padre es María, humilde y modesta, que “reconoce que es pequeña ante Dios y que se siente feliz de ser así”.

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Una noticia procedente de Estonia causó gran sorpresa días atrás: un equipo de seis adolescentes afganas ganó el primer premio en el festival Robotex, una competición en la que los participantes deben fabricar un robot que tenga aplicaciones prácticas. Las chicas del país centroasiático triunfaron con el suyo, que utiliza energía solar para ejecutar tareas en granjas agrícolas, y lo hicieron frente a 3.700 rivales y 1.600 máquinas.

El equipo ya se había presentado en EE.UU. en verano, tras muchas tribulaciones para obtener el visado. Allí, en el First Global Challenge de Washington, fueron galardonadas con la plata. Solo unos días después, el 3 de agosto, el padre de Fatemah Qaderyan, de 14 años y capitana del grupo, fue asesinado en un atentado suicida dirigido contra una mezquita en la provincia de Herat.

La violencia y la arraigada pobreza condicionan muchísimo no solo que Afganistán no acabe de ganar en estabilidad, sino que una parte de su población se quede rezagada entre los rezagados: las niñas. La noticia de Forbes sobre el resultado del concurso precisamente destacaba que “para cualquier grupo de adolescentes”, los resultados obtenidos en Washington y Tallin constituirían “un importante grupo de logros, pero estas seis chicas vienen de un país donde dos tercios de las niñas jamás han ido a la escuela”.

Tienen gran mérito, tanto ellas como las que nunca se han enterado de qué es un robot y que se contentan con aprender al menos a escribir y contar, pues ha de ser difícil centrarse en números, variables y textos cuando se sabe que no están lejos los que quieren dispararte o arrojarte ácido a la cara por atreverte a poner el pie en una escuela.

Menos escuelas para ellas que para ellos

Un reciente informe de Human Rights Watch (HRW) sobre las niñas y su acceso a la educación en Afganistán, resume en el título la deplorable situación: “Yo no podré ser doctora, pero un día tú caerás enfermo”. El documento describe cómo el empeoramiento de la seguridad y el paulatino abandono de los donantes extranjeros están incidiendo en los bajos índices de escolarización de las chicas.

Según expertos de la citada organización que estuvieron en el terreno y, entre otras cosas, entrevistaron a casi 250 chicas de 11 a 18 años en las provincias de Kabul, Kandahar, Balkh y Nangarhar, apenas el 37% de las adolescentes afganas saben leer y escribir. La proporción de chicos en ese caso es, aunque claramente insuficiente, algo mayor: el 66%. En cifras que maneja el gobierno, de los 3,5 millones de menores de edad que no reciben instrucción alguna, el 85% son niñas y chicas adolescentes.

“El gobierno de Afganistán –apunta HRW– construye menos escuelas para las niñas que para los niños, tanto en primaria como en secundaria. En la mitad de las provincias del país, menos del 20% de los profesores son mujeres, una mayor barrera para las chicas cuyas familias no aceptarán que un hombre sea quien les enseñe, especialmente a las que entran en la adolescencia. Por otra parte, muchos niños viven muy lejos de las escuelas, lo que afecta especialmente a las niñas. Además, el 41% de los colegios no tiene inmueble, mientras que en muchos otros no hay cerca perimetral, ni agua corriente, ni servicios sanitarios, lo que perjudica desproporcionadamente a las chicas”.

“Para cuando llego a la escuela, se ha acabado la clase”

El equipo de HRW registró algunos testimonios que sobrecogen por su dureza. Como el de Chehrah, de 16 años. La chica vivía a solo 100 metros de la escuela, en la provincia de Kandahar, pero el trayecto amenazaba con volverse un calvario por los ataques que recibían incluso las niñas pequeñas por parte de hombres de la localidad.

“Eran hombres que vivían cerca, así que lo dejamos. Nadie trató nunca de frenarlos, y a nosotros nos sucedió muchas veces [el acoso]. Muchas niñas dejaron la escuela por esta razón, más de ciento”. Debido al acecho constante, ahora las familias no les permiten ir. Tampoco a Chehrah, que pidió a sus padres que la llevaran a otro colegio y se negaron. Desde los 12 no ve una pizarra.

Maliha, de 17 años, estaba en la misma clase que 15 chicas a las que se les salieron al paso unos criminales que les tiraron ácido. Todas resultaron heridas, cuatro de ellas muy gravemente: “Ocurrió casi frente a la escuela. A algunas estudiantes se les quemó el rostro, y perdieron los ojos. Toda nuestra familia decidió entonces que ninguna niña iría más a clase, pero yo persistí y seguí yendo”.

Para otras muchachas, el problema de la lejanía de los centros de enseñanza es un añadido a la inseguridad. En la provincia de Samangan, Khatera, de 15 años, cuenta que el colegio más cercano le queda en otra aldea. “En un caballo o en un burro, salgo por la mañana y llego por la tarde”. Su coetánea Majiba, de Mazar-i-Sharif, alega algo parecido para explicar por qué ni ella ni sus ocho hermanos reciben educación: “Para el tiempo que paso caminando a la escuela, llego cuando se ha acabado [la clase]”.

Para casos así, en algunos sitios tienen que arreglarse con los denominados “centros comunitarios de educación”, que no son más que casas particulares en las que se recibe instrucción. “Los talibanes están cerca –cuenta Paimanah, de 12 años, enrolada en esta variante de enseñanza no reglada, en Kandahar–. Si vamos a la escuela, nos matarán. Sería muy interesante poder ir al colegio si el gobierno pudiera brindarnos seguridad”.

De momento, estos centros, patrocinados por distintas ONG y en los que se espera que el gobierno haga algún tipo de supervisión alguna vez, es la única esperanza para muchas jóvenes como Paimanah.

Fanáticos al acecho

Las niñas afganas quieren aprender. Quieren crecer, y crecer en paz. Un vídeo de la iniciativa Improving Access to Quality Education in Afghanistan las muestra sonrientes en la escuela, compitiendo entre sí por la lente de la cámara, participando en clase… “Somos estudiantes esforzadas. Somos las flores de nuestro país. Sentimos pasión por ir a la escuela”, lee una de ellas en su cuaderno de redacción.

El programa, que cuenta con la asistencia del Banco Mundial, trata de mejorar las condiciones en que las chicas se insertan en el proceso educativo. Solo en Kandahar, la provincia sureña que ha sido baluarte tradicional de los talibanes, se ha dado apoyo a unas 360 escuelas, y desde 2006 se ha dotado de bibliotecas y laboratorios de ciencia e informática a más de un centenar. De igual modo, se han establecido consejos conjuntos de padres y profesores, que celebran reuniones mensuales para discutir los problemas de las estudiantes.

La cercanía de los fanáticos, sin embargo, puede hacer peligrar lo alcanzado. En junio de este año, por ejemplo, en un colegio estatal de la también meridional provincia de Ghazni fueron envenenadas 30 alumnas, que sobrevivieron gracias a la rápida intervención médica. En mayo, habían sido intoxicadas unas 80 en otro centro de la región. Los episodios de quema de escuelas también son conocidos, aunque cuando no les prenden fuego, sencillamente las cierran a la fuerza.

HRW recomienda a las autoridades que redoblen la protección a las instituciones y a las estudiantes; que les faciliten a estas acceder a la formación escolar, y que den pasos concretos para garantizar la universalidad de la enseñanza –que es gratuita, sí, pero todo el material escolar debe salir de los bolsillos de los padres–. Y las intenciones y la invitación van bien, pero con el 40% del territorio afgano en poder de los talibanes o bajo la influencia de estos, es de suponer que el aprendizaje de las niñas no está entre las prioridades del gobierno.

A lo que se ve, las chicas del team de robótica serán todavía por algún tiempo una gota de agua dulce en un océano de amargura.

© Aceprensa

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¿Hay alguna razón especial para su sensibilidad especial al sufrimiento?

Hace doce años morí, y solo después de dos horas de reanimación volví a la vida. He reflexionado mucho sobre el incidente y creo que hay una razón para mi supervivencia. Me había preparado para morir, sufría de un problema cardíaco. Habrá una razón por la cual Dios me permitió volver a la vida.

¿Esta experiencia marcó tu forma de vivir y trabajar?

Sí, me di cuenta de que mi tiempo es limitado. Por lo tanto, siguiendo el lema “carpe diem” trato de vivir el presente profundamente. En mis relaciones familiares, amigos, en mis afectos y sentimientos no los pospongo, me expreso inmediatamente y me comprometo a dar lo mejor de mí siempre. Esto vale también para mi trabajo.

No es de extrañar que el Cardenal Octavio Ruiz Arenas, Secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, han apreciado mucho su trabajo definido por el propio cardenal como una excelente herramienta para la evangelización. ¿Sus sonetos serán editados y difundidos por todo el mundo?

En América del Sur, la situación es difícil, marcada por una crisis grave; hay pocos editores y una red para promover publicaciones está ausente. Solo porque gané el premio, mis sonetos se publicarán en todos los países de habla hispana. El Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo es muy importante para nosotros, los escritores, porque ofrece una plataforma para promover la poesía mística y no solo para escritores establecidos, sino también para poetas y poetisas desconocidos. Además, el premio no solo es accesible para los cristianos. El premio es una contribución importante al diálogo eterno e interreligioso porque el arte es un lenguaje universal y puede actuar como un puente entre diversas culturas y religiones.

Dada la difícil situación en su país de origen, ¿la fe es importante para la población?

Absolutamente, la religión es un refugio para la gente de El Salvador. La oración se convierte en un grito de angustia. En El Salvador, la población es muy religiosa y la fe es un elemento constitutivo de su identidad. La mayoría son católicos, y un tercio de la población son protestantes.

¿Qué piensa la población de El Salvador del Papa Francisco?

El Papa Francisco es “uno de nosotros”. Para nosotros es muy importante tener un Papa de origen sudamericano. Vemos al Papa Francisco como una persona cercana a nosotros, cálida y muy ingeniosa. Apreciamos mucho su manera tan directa y fuerte. Vemos que Él tiene una relación cercana con Dios. El Papa Francisco hace que cada uno de nosotros se sienta importante; él nos cuida como un padre.

*

Para ilustrar mejor la obra de Carmen González Huguet, publicamos uno de los sonetos tomados de la colección “El alma herida”:

Qué soledad de ti si estás dormido.
Qué silencio en la noche pavoroso.
Yo me asomo al abismo misterioso
donde no hay luz, ni nombre, ni sonido.

Y no te encuentro, Dios. Pero en mi oído
me nombras y me llamas, silencioso,
y en todas tus criaturas, melodioso,
oigo tu canto del amor nacido.

Levántame del fondo del fracaso.
Anda conmigo en medio de la gente
hasta la triste hora del ocaso.

Llévame, río, de tu oscura fuente
a descansar contigo, paso a paso,
dulce, profunda, apasionadamente.

Espérame a la orilla de la tarde,
divino Amor, en esta cita ciega.
La lluvia envuelta en niebla fina llega
y se oculta en la ausencia el sol cobarde

No me pidas, Amigo, que te aguarde
bajo este cielo que mi cuerpo anega.
¿Diluye acaso el fuego de la entrega
aquel que al centro del incendio arde?

Te espero aquí, Señor, siempre te espero.
Mas cuanto tardas. La emoción cautiva
mi pobre corazón de amor herido.

Los años pasan. De esperar me muero.
Llévame ya, Señor, contigo arriba,
y acógeme en tu cielo prometido.

*

Notas biográficas:

Carmen González Huguet nació el 15 de noviembre de 1958 en San Salvador. Se graduó en Literatura y es profesora en la Universidad ‘José Matías Delgado’. Con más de ocho colecciones de poemas, la ganadora de muchos premios también ha publicado numerosos trabajos narrativos. Además, fue directora de “Publicaciones e Impresos”, editorial cultural del estado de El Salvador y directora de la revista ‘Cultura’.

De 1997 a 1999 fue investigadora en el Museo Nacional de Antropología ‘David Joaquín Guzmán’. Desde 2012, el ciudadana salvadoreña y española es miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua y corresponsal de la Real Academia de España.

Los otros finalistas del 37º Premio Fernando Rielo de Poesía Mística, en disputa con 7.000 €, fueron la connacional de Carmen González Huguet y finalista del año pasado, Claudia Lorena Parada Turcios (San Salvador), los españoles Antonio Bocanegra (Cádiz) ), Fernando Sánchez Mayo (Córdoba) y Miguel Sánchez Robles (Mursia), colombianas Margarita Galindo Steffens (Barranquilla), Adela Guerrero Collazos (Cali) y Antonio Martín de las Mulas (Medellín), de Ecuador Eliana Cevallos Rojas (Ecuador) , de República Dominicana, Mikenia Vargas (República Dominicana) y de Argentina, Leandro Calle (Córdoba, Argentina). El jurado estuvo compuesto por Jesús Fernández Hernández (España), presidente de la Fundación Fernando Rielo, José Mª. López Sevillano (España), crítico literario y secretario permanente del Premio, Loretta Frattale (Italia), profesor de literatura española en la Universidad de Tor Vergata en Roma, Arnaldo Colasanti (Italia), poeta y crítico literario, y David G. Murray (EEUU), crítico literario y filólogo. El cardenal Octavio Ruiz Arenas, secretario del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, también estuvo presente en la entrega de premios.

El Premio Mundial Fernando Rielo se celebra en memoria del fundador del Instituto Id de Cristo Redentor, misionero y misioneros identes, Fernando Rielo Pardal. El instituto de vida consagrada de derecho pontificio fue fundado el 29 de junio de 1959 en Tenerife, España. El apostolado del instituto se enfoca en dos campos: “diálogo con intelectuales, para la transmisión y defensa de la verdad revelada, al servicio y protección de las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia, en el mundo moderno” y “El apostolado con jóvenes que han perdido su fe católica o que nunca la han acogido”.

La Fundación Fernando Rielo está particularmente comprometida con la evangelización a través de la cultura, entre otros, a través del Premio Mundial de Poesía Mística y el Premio Internacional de Música Sacra, ambos nombrados en honor a Fernando Rielo. La Editorial de la Fundación Fernando Rielo no solo publica la obra filosófica de Fernando Rielo, sino también las actas de las conferencias sobre temas de filosofía, pedagogía y literatura.

*

La primera parte de la entrevista se publicó el 28 de diciembre de 2017.

[Texto original: italiano] Traducción de Rosa Die Alcolea 

© ZENIT

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(ZENIT – 29 Dic. 2017).- “Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso”, ha dicho el Papa Francisco.

El Pontífice ha recibido esta mañana, 29 de diciembre de 2017, en audiencia a los miembros de la Asociación Teológica Italiana, con ocasión del 50º aniversario de su fundación, en la sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.

“En estos días estamos inmersos en la contemplación de nuestro Dios, que se ha implicado y comprometido con nuestra pobre humanidad hasta llegar a enviar a su Hijo y a tomar, en Él nuestra frágil carne”.

“Todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí, en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén”, con estas palabras comenzaba su discurso el Papa.

Francisco ha alentado a los teólogos italianos a perseverar ‘en el espíritu de servicio y de comunión indicado por el Concilio Ecuménico Vaticano II’; impulsando la ‘fidelidad creativa’ y el ‘hacer teología juntos’, poniendo en guardia contra el individualismo, señala Radio Vaticano en español.

En este sentido, el Santo Padre les ha pedido que asuman también la tarea de repensar la Iglesia “para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar”.

Teología para la humanidad

Asimismo, el Papa argentino hizo hincapié en la importancia de la tarea de los teólogos, para que la Iglesia pueda seguir anunciando el corazón del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, en una cultura profundamente cambiada:

“Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros; como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico”.

El Papa reiteró su aliento a no perder nunca la capacidad del ‘estupor’: «El estupor que nos lleva a Cristo, el encuentro con Cristo». Y sin olvidar que «el teólogo estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas», recordó asimismo que es importante «hacer teología ‘en’ la Iglesia, es decir ‘en’ el santo pueblo fiel de Dios, que tiene – dijo- con una palabra que no es teológica el ‘olfato de la fe’».

Parroquia Maria Auxiliadora Tuxpan

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