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Sistema de Información del Vaticano VATICANO, 01 Sep. 20 (ACI Prensa).- El Papa Francisco recibirá en el Vaticano el 4 de septiembre a cuatro hermanos enfermeros que trabajaron con pacientes con COVID-19 durante el peor periodo de la pandemia, quienes asistirán junto a sus familias.

La invitación para esta audiencia privada surgió después de que el Papa Francisco llamara a los dos hermanos y dos hermanas, que han estado trabajando en la línea del frente contra el COVID-19 en Italia y Suiza.

Tres de los hermanos enfermeros Mautone trabajan en la frontera entre Italia y Suiza, Valerio y María en la ciudad italiana de Como y Raffaele en la población suiza de Lugano, mientras que Stefana trabaja en Nápoles. 

En la próxima audiencia, el Santo Padre recibirá una caja llena de cartas de algunas personas que han sido afectadas directamente por la pandemia del COVID-19: enfermos, trabajadores de la salud y quienes están de luto por la muerte de un ser querido.

Uno de los hermanos, Valerio de 43 años, está peregrinando a pie a Roma a través de la vía Francigena desde Viterbo.

Por su parte, María de 36 años pidió oraciones y dijo en Facebook que está muy feliz por llevar las cartas al Papa.

Stefania de 38 años indicó al diario Città Nuova que está muy feliz por ser recibida por el Papa porque para ella “es como un padre” y añadió que “en nuestro trabajo hemos intentado hacer los pasos correctos, estábamos desesperados, pero el Papa colocó el mundo sobre sus hombros. Mostró que incluso en la situación más oscura todo se puede depositar delante de Jesús crucificado”.

“El Papa que camina solo en la plaza de San Pedro y nos bendice quedará para siempre grabado en el corazón, es la imagen de la soledad que han sentido los pacientes de Covid, ha demostrado que el Papa también está solo, pero si hay Dios nada nos falta”, afirmó Stefania.

Traducido y adaptado por Mercedes De La Torre. Publicado originalmente en CNA

Sistema de Información del Vaticano

(zenit – 1 sept. 2020).- Durante todo el mes de septiembre, la Iglesia celebra el mes de la Biblia. A lo largo de este tiempo, en todas las comunidades cristianas, se desarrollan actividades para acercarse mejor y con más provecho a la Palabra de Dios.

Con motivo del mismo, el padre teatino Carlos Ruiz-Gómez ha elaborado un artículo para zenit, que se expone a continuación.

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Que la Palabra divina “sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial” (VD 1), era lo que esperaba y deseaba el papa Benedicto XVI al escribir Verbum Domini (VD) en 2010. Este deseo y esperanza fueron retomados por el papa Francisco, aunque aumentando el nivel de expectativa, al afirmar en Evangelii Gaudium que “es indispensable” que así lo sea, porque “la Palabra de Dios escuchada y celebrada, sobre todo en la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana” (EG 174).

En algunas regiones del mundo, el mes de septiembre está tradicionalmente centrado en el estudio y la meditación de la Palabra de Dios. Esta acción pastoral surgió como respuesta a lo que había meditado y expresado el Concilio Vaticano II que había sido convocado por el papa san Juan XIII en diciembre de 1961.

¿Por qué septiembre?

Se ha escogido septiembre para esta iniciativa pastoral porque en este mes se recuerdan diversos sucesos relacionados con la Sagrada Escritura y su traducción.

El primero de ellos y el más antiguo es el hecho de que el 30 de septiembre del año 420, murió san Jerónimo de Estridón. Al celebrar la memoria de este santo Padre y Doctor de la Iglesia, que recibió del papa san Dámaso el encargo de traducir la Biblia al latín, la Iglesia recuerda su profunda convicción de que “quien no conoce la Sagrada Escritura, no conoce a Cristo”. Jerónimo, en efecto, viajo a Tierra Santa y se dedicó traducir manuscritos antiguos de sus idiomas originales –hebreo, arameo y griego– al latín de su tiempo, traducción conocida como Vulgata y de la que más tarde se extraerían las perícopas para la epístola y el evangelio de la Misa Tridentina.

Otro acontecimiento bíblico que se celebra en septiembre es el del aniversario de la edición completa al español, el 26 o 28 de septiembre de 1569 en Basilea (Suiza), de la traducción de Casiodoro de Reina que llevaba el largo título de: La Biblia, que es, los Sacros Libros del Viejo y Nuevo Testamento. Trasladada en español, más conocida como Biblia del Oso por la ilustración de su portada –era un oso intentando extraer miel de un panal en un árbol; en realidad el panal era el símbolo del editor e impresor suizo, Matthias Apiarius–. Dicha Biblia fue revisada en 1602 por Cipriano de Valera, revisión de la traducción que se conoció como la Biblia del Cántaro –también por la ilustración de su portada–. Dado que el texto surgió en el contexto de las iglesias evangélicas, es muy leída por éstas y suele llamarse Biblia Reina-Valera.

El acontecimiento bíblico que más recientemente ha tenido lugar en este mes sucedió hace ya diez años, en 2010, cuando el papa Benedicto XVI firmó la exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, como fruto del Sínodo de los obispos sobre “La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia”, que había tenido lugar en Roma dos años antes, o sea en 2008. En Verbum Domini el Papa pedía también que se garantizase a todos la libertad de conciencia y religión, así como el poder testimoniar públicamente la propia fe.

Orar, vivir y compartir la Palabra de Dios

El objetivo pastoral explícito para el mes de la Biblia es, pues, el de incitar entre los fieles el hábito de leer la Biblia, porque para entenderla y, sobre todo, para interpretarla correctamente, el presupuesto o clave es leerla por completo y personalmente.

Para lograr este objetivo lo que más ayuda es orar, vivir y compartir la Palabra de Dios con las personas que nos rodean.

Algunas comunidades tienen proyectos concretos, por ejemplo, la Conferencia Episcopal de Brasil se propuso para este año dedicarse a profundizar en el libro del Deuteronomio. Lo que todos podemos hacer para vivir este mes es muy variado y depende mucho de la creatividad.

Seugerencias para el mes de la Biblia

A continuación, se enumeran algunas prácticas que pueden ayudar a tener una idea sobre todo lo que podemos hacer en este mes de la Biblia: la más obvia, y que desafortunadamente no siempre se hace, es tomar con humildad la propia Biblia y abrirla (para leerla, obvio); también se puede escoger un Evangelio para leerlo a lo largo de este mes, sea apoyándose en algún plan de lectura o libremente.

Un programa de lectura puede servir de guía a la lectura también de otras secciones bíblicas, aunque siempre con el corazón abierto a la escucha de lo que Dios quiera decirnos personalmente. El mensaje de la Palabra se puede meditar y puede luego ser respondido, cierto, en la oración y, sobre todo, en las obras.

Promover el mes de la Biblia en la propia iglesia es una gran aventura, de las mejores que uno puede experimentar porque siempre sorprenden sus frutos. Igualmente se puede hacer lo posible por difundir este mes la Biblia en las redes sociales. Todo para que la Palabra divina “sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial” (Benedicto XVI, VD 1).

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Sistema de Información del Vaticano VATICANO, 01 Sep. 20 (ACI Prensa).- Este 1 de septiembre de 2020 se celebra la sexta Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación instituida por el Papa Francisco en agosto de 2015.

Por este motivo, la Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el texto del Mensaje del Santo Padre para esta Jornada Mundial de Oración anual, fecha que recuerda la importancia de este tema explicado también en la Carta Encílica “Laudato si”  (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa común publicada en la Solemnidad de Pentecostés de 2015.

En el mensaje de esta Jornada Mundial de Oración, el Papa reconoce que “la pandemia actual nos ha llevado de alguna manera a redescubrir estilos de vida más sencillos y sostenibles” por lo que destaca que “necesitamos aprovechar este momento decisivo para acabar con actividades y propósitos superfluos y destructivos, y para cultivar valores, vínculos y proyectos generativos”.

“Debemos examinar nuestros hábitos en el uso de energía, en el consumo, el transporte y la alimentación. Es necesario eliminar de nuestras economías los aspectos no esenciales y nocivos y crear formas fructíferas de comercio, producción y transporte de mercancías”, advierte.

A continuación, el texto completo del mensaje del Papa Francisco por la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación:

«Declararéis santo el año cincuenta y promulgaréis por el país liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo» (Lv 25,10)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, en particular desde la publicación de la Carta encíclica Laudato si’ (LS, 24 mayo 2015), el primer día de septiembre la familia cristiana celebra la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación, con la que comienza el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, en memoria de san Francisco de Asís. En este período, los cristianos renuevan en todo el mundo su fe en Dios creador y se unen de manera especial en la oración y tarea a favor de la defensa de la casa común.

Me alegra que el tema elegido por la familia ecuménica para la celebración del Tiempo de la Creación 2020 sea “Jubileo de la Tierra”, precisamente en el año en el que se cumple el cincuentenario del Día de la Tierra.

En la Sagrada Escritura, el Jubileo es un tiempo sagrado para recordar, regresar, descansar, reparar y alegrarse.

1. Un tiempo para recordar

Estamos invitados a recordar sobre todo que el destino último de la creación es entrar en el “sábado eterno” de Dios. Es un viaje que se desarrolla en el tiempo, abrazando el ritmo de los siete días de la semana, el ciclo de los siete años y el gran Año Jubilar que llega al final de siete años sabáticos.

El Jubileo es también un tiempo de gracia para hacer memoria de la vocación original de la creación con vistas a ser y prosperar como comunidad de amor. Existimos sólo a través de las relaciones: con Dios creador, con los hermanos y hermanas como miembros de una familia común, y con todas las criaturas que habitan nuestra misma casa. «Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra» (LS, 92).

Por lo tanto, el Jubileo es un momento para el recuerdo, para conservar la memoria de nuestra existencia interrelacional. Debemos recordar constantemente que «todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás» (LS, 70).

2. Un tiempo para regresar

El Jubileo es un momento para volver atrás y arrepentirse. Hemos roto los lazos que nos unían al Creador, a los demás seres humanos y al resto de la creación. Necesitamos sanar estas relaciones dañadas, que son esenciales para sostenernos a nosotros mismos y a todo el entramado de la vida.

El Jubileo es un tiempo para volver a Dios, nuestro creador amoroso. No se puede vivir en armonía con la creación sin estar en paz con el Creador, fuente y origen de todas las cosas. Como señaló el papa Benedicto, «el consumo brutal de la creación comienza donde no está Dios, donde la materia es sólo material para nosotros, donde nosotros mismos somos las últimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra» (Encuentro con el Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008).

El Jubileo nos invita a pensar de nuevo en los demás, especialmente en los pobres y en los más vulnerables. Estamos llamados a acoger de nuevo el proyecto original y amoroso de Dios para la creación como una herencia común, un banquete para compartir con todos los hermanos y hermanas en un espíritu de convivencia; no en una competencia desleal, sino en una comunión gozosa, donde nos apoyamos y protegemos mutuamente. El Jubileo es un momento para dar libertad a los oprimidos y a todos aquellos que están encadenados a las diversas formas de esclavitud moderna, incluida la trata de personas y el trabajo infantil.

También debemos volver a escuchar la tierra, que las Escrituras indican como adamah, el lugar del que fue formado el hombre, Adán. Hoy la voz de la creación nos urge, alarmada, a regresar al lugar correcto en el orden natural, a recordar que somos parte, no dueños, de la red interconectada de la vida. La desintegración de la biodiversidad, el vertiginoso incremento de los desastres climáticos, el impacto desigual de la pandemia en curso sobre los más pobres y frágiles son señales de alarma ante la codicia desenfrenada del consumo.

Particularmente durante este Tiempo de la Creación, escuchamos el latido del corazón de todo lo creado. En efecto, esta ha sido dada para manifestar y comunicar la gloria de Dios, para ayudarnos a encontrar en su belleza al Señor de todas las cosas y volver a él (cf. S. Buenaventura, In II Sent., I, 2,2, q.1, concluido; Brevil., II, 5.11). La tierra de la que fuimos extraídos es, por tanto, un lugar de oración y meditación: «Despertemos el sentido estético y contemplativo que Dios puso en nosotros» (Exhort. ap. Querida Amazonia, 56). La capacidad de maravillarnos y contemplar es algo que podemos aprender especialmente de los hermanos y hermanas indígenas, que viven en armonía con la tierra y sus múltiples formas de vida.

3. Un tiempo para descansar

En su sabiduría, Dios reservó el sábado para que la tierra y sus habitantes pudieran reposar y reponerse. Hoy, sin embargo, nuestro estilo de vida empuja al planeta más allá de sus límites. La continua demanda de crecimiento y el incesante ciclo de producción y consumo están agotando el medio ambiente. Los bosques se desvanecen, el suelo se erosiona, los campos desaparecen, los desiertos avanzan, los mares se vuelven ácidos y las tormentas se intensifican: ¡la creación gime!

Durante el Jubileo, el Pueblo de Dios fue invitado a descansar de su trabajo habitual, para permitir que la tierra se regenerará y el mundo se reorganizará, gracias al declive del consumo habitual. Hoy necesitamos encontrar estilos de vida equitativos y sostenibles, que restituyan a la Tierra el descanso que se merece, medios de subsistencia suficientes para todos, sin destruir los ecosistemas que nos mantienen.

La pandemia actual nos ha llevado de alguna manera a redescubrir estilos de vida más sencillos y sostenibles. La crisis, en cierto sentido, nos ha brindado la oportunidad de desarrollar nuevas formas de vida. Se pudo comprobar cómo la Tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar: el aire se ha vuelto más limpio, las aguas más transparentes, las especies animales han regresado a muchos lugares de donde habían desaparecido. La pandemia nos ha llevado a una encrucijada. Necesitamos aprovechar este momento decisivo para acabar con actividades y propósitos superfluos y destructivos, y para cultivar valores, vínculos y proyectos generativos. Debemos examinar nuestros hábitos en el uso de energía, en el consumo, el transporte y la alimentación. Es necesario eliminar de nuestras economías los aspectos no esenciales y nocivos y crear formas fructíferas de comercio, producción y transporte de mercancías.

4. Un tiempo para reparar

El Jubileo es un momento para reparar la armonía original de la creación y sanar las relaciones humanas perjudicadas.

Nos invita a restablecer relaciones sociales equitativas, restituyendo la libertad y la propiedad a cada uno y perdonando las deudas de los demás. Por eso, no debemos olvidar la historia de explotación del sur del planeta, que ha provocado una enorme deuda ecológica, principalmente por el saqueo de recursos y el uso excesivo del espacio medioambiental común para la eliminación de residuos. Es el momento de la justicia restaurativa. En este sentido, renuevo mi llamamiento para cancelar la deuda de los países más frágiles ante los graves impactos de la crisis sanitaria, social y económica que afrontan tras el Covid-19. También es necesario asegurar que los incentivos para la recuperación, que se están desarrollando e implementando a nivel global, regional y nacional, sean realmente eficaces, con políticas, legislaciones e inversiones enfocadas al bien común y con la garantía de que se logren los objetivos sociales y ambientales globales.

Es igualmente necesario reparar la tierra. Restaurar el equilibrio climático es sumamente importante, puesto que estamos en medio de una emergencia. Se nos acaba el tiempo, como nos lo recuerdan nuestros niños y jóvenes. Se debe hacer todo lo posible para limitar el crecimiento de la temperatura media global por debajo del umbral de 1,5 grados centígrados, tal como se ratificó en el Acuerdo de París sobre el Clima: ir más allá resultará catastrófico, especialmente para las comunidades más pobres del mundo. En este momento crítico es necesario promover la solidaridad intrageneracional e intergeneracional. En preparación para la importante Cumbre del Clima en Glasgow, Reino Unido (COP 26), insto a cada país a adoptar objetivos nacionales más ambiciosos para reducir las emisiones.

Restaurar la biodiversidad es igualmente crucial en el contexto de una desaparición de especies y una degradación de los ecosistemas sin precedentes. Es necesario apoyar el llamado de las Naciones Unidas para salvaguardar el 30% de la Tierra como hábitat protegido para 2030, a fin de frenar la alarmante tasa de pérdida de biodiversidad. Exhorto a la comunidad internacional a trabajar unida para asegurar que la Cumbre de Biodiversidad (COP 15) en Kunming, China, sea un punto de inflexión hacia el restablecimiento de la Tierra como una casa donde la vida sea abundante, de acuerdo con la voluntad del Creador.

Estamos obligados a reparar según justicia, asegurando que quienes han habitado una tierra durante generaciones puedan recuperar plenamente su uso. Las comunidades indígenas deben ser protegidas de las empresas, en particular de las multinacionales, que, mediante la extracción deletérea de combustibles fósiles, minerales, madera y productos agroindustriales, «hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital» (LS, 51). Esta mala conducta empresarial representa un «nuevo tipo de colonialismo» (S. JUAN PABLO II, Discurso a la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, 27 abril 2001, citado en Querida Amazonia, 14), que explota vergonzosamente a las comunidades y países más pobres que buscan con desesperación el desarrollo económico. Es necesario consolidar las legislaciones nacionales e internacionales, para que regulen las actividades de las empresas extractivas y garanticen a los perjudicados el acceso a la justicia.

5. Un tiempo para alegrarse

En la tradición bíblica, el Jubileo representa un evento gozoso, inaugurado por un sonido de trompeta que resuena en toda la tierra. Sabemos que el grito de la Tierra y de los pobres se ha vuelto aún más fuerte en los últimos años. Al mismo tiempo, somos testigos de cómo el Espíritu Santo está inspirando a personas y comunidades de todo el mundo a unirse para reconstruir nuestra casa común y defender a los más vulnerables. Asistimos al surgimiento paulatino de una gran movilización de personas, que desde la base y desde las periferias están trabajando generosamente por la protección de la tierra y de los pobres. Da alegría ver a tantos jóvenes y comunidades, especialmente indígenas, a la vanguardia de la respuesta a la crisis ecológica. Piden un Jubileo de la Tierra y un nuevo comienzo, conscientes de que «las cosas pueden cambiar» (LS, 13).

También es motivo de alegría constatar cómo el Año especial en el aniversario de la Encíclica Laudato si’ está inspirando numerosas iniciativas, a nivel local y mundial, para el cuidado de la casa común y los pobres. Este año debería conducir a planes operativos a largo plazo para lograr una ecología integral en las familias, parroquias, diócesis, órdenes religiosas, escuelas, universidades, atención médica, empresas, granjas y en muchas otras áreas.

Nos alegramos además de que las comunidades de creyentes se estén uniendo para crear un mundo más justo, pacífico y sostenible. Es motivo de especial alegría que el Tiempo de la Creación se esté convirtiendo en una iniciativa verdaderamente ecuménica. ¡Sigamos creciendo en la conciencia de que todos vivimos en una casa común como miembros de la misma familia!

Alegrémonos porque, en su amor, el Creador apoya nuestros humildes esfuerzos por la Tierra. Esta es también la casa de Dios, donde su Palabra «se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14), el lugar donde la efusión del Espíritu Santo se renueva constantemente.

«Envía, Señor, tu Espíritu y renueva la faz de la tierra» (cf. Sal 104,30).

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“El origen de este santo no está claramente dilucidado. Pero tanto en Francia como en Siria y en la ciudad española de Palencia, de la que es su patrón, continúa siendo venerado. También se le considera patrón de los cazadores españoles”

En esta fecha, junto a otros santos y beatos, la Iglesia conmemora la vida martirial de un nutrido grupo de monjes benedictinos que fueron martirizados a manos de partidarios de la Revolución francesa el 2 de septiembre de 1792 en el Carmelo de París donde los confinaron. A la cabeza se hallaba su abad Ambroise-Augustin Cheuvreux, el último que tuvo la congregación benedictina de San Mauro. Ese día ajusticiaron a miembros de otras órdenes, así como a prelados y sacerdotes.

Respecto a san Antolín, que también se celebra en el día de hoy, no existe unanimidad en las fuentes acerca de su vida debido a la ausencia de datos fidedignos que corroboren su origen con rigurosa certeza. De ahí que esta biografía se encabece escuetamente con su nombre sin añadir pertenencia a ciudad alguna. Una de las tesis que se barajan lo sitúa en Apamea, Siria, donde habría nacido a principios del siglo IV. Otra lo identifica como ciudadano francés, venido al mundo en Narbona a mediados del siglo III. Una tercera, por mencionar las más significativas, haciéndose eco de su martirio lo encuadra en los siglos V-VI. Más coincidencia hay en considerarlo mártir y patrón de Palencia y de otras localidades hispano-francesas. Sus restos estarían repartidos entre Palencia, en cuya catedral visigótica se alberga la cripta de san Antolín, y Pamiers, aunque este último extremo tampoco es seguro.

En esta discusión han intervenido estudiosos entre los que se hallan canónigos y bolandistas. Y el hecho de que todavía se esté investigando su procedencia deja en la lógica penumbra aspectos concretos de su acontecer. Desde luego en Palencia, España, se venera al santo desde la época del rey Sancho III el Mayor. El artífice de la presencia de los restos incompletos que se custodian en la mencionada cripta de la catedral palentina podría haber sido sido el rey Wamba, quien los recogió en Narbona el año 672. Pero es otro extremo impreciso. Los miembros de la catedral intentaron dar luz al asunto viajando a Pamiers para identificar las restantes reliquias, puesto que el cuerpo, como solía hacerse en la época, lo habían desmembrado. Pero los intentos fueron infructuosos; al parecer los calvinistas las hicieron desaparecer.

Siguiendo el cruce de datos, este Antolín pudo pertenecer a la familia del rey visigodo Teodorico. En un momento dado, y una vez convertido al cristianismo, partiría a Italia, siendo ordenado sacerdote en Palermo. Dedicado durante casi dos décadas a sembrar la fe, predicó por Italia y luego regresó a Francia. Allí dio a conocer el evangelio en Rouergue y fruto de su acción apostólica convirtió a muchos, entre otros al noble Festus. Su siguiente etapa como apóstol fue Toulouse, feudo de Teodorico. Fue este monarca quien detuvo a su pariente Antolín, y le sometió a un severo castigo privándole de agua y alimentos durante varios días al saber que había apostatado del arrianismo para hacerse cristiano. Allí el santo pudo tomar contacto con Juan y Almaquio, que serían discípulos suyos, y a los que también se da culto en la catedral de Palencia. Después de renunciar a la sede que presidió san Saturnino y de hacer frente a una infame acusación que apuntaba a una ilícita relación con la reina, fue prendido. Sobrevivió a la tortura encaminada a darle muerte, y viajó a Pamiers donde predicó al lado de Almaquio. Su morada sería una ermita conocida como “Fuente de Oriente”. Entre tanto, murió Teodorico y su sucesor, Galacio, que heredó la saña de su predecesor contra los cristianos, al salir de caza junto a sus acompañantes, descubrió a estos dos apóstoles y dio la orden de que los prendieran. Ellos y otros convertidos a la fe fueron decapitados en el siglo VI, hacia el año 506, y sus restos los arrojaron al río.

Respecto a las circunstancias que concurrieron tras su muerte, prosiguen las disparidades. Algunos afirman que fue enterrado en el lugar donde derramó su sangre y en su momento se erigió una abadía. Dejando espacio a la imaginación, otras leyendas destacan la presencia de ángeles que recogerían los miembros del santo, restos que se ocuparon de colocar en una barca al frente de la cual irían dos águilas blancas que condujeron la embarcación por varios ríos hasta llegar a Saint-Antonin Noble-Val. Festus sería el encargado de introducir las reliquias en una urna y pasado el tiempo se construyó allí una abadía.

Para finalizar aquí las teorías que han circulado, se recuerda otra tradición anexa a la veneración que recibe el santo en Palencia. En ella se apunta a la presencia del rey Sancho de Navarra, que muchos años después de la eventual conducción de los restos de Antolín en el entorno de la capital, yendo de caza, acertó a pasar por el lugar donde se cree que fueron depositados. El hecho es que la pieza que quería cobrarse escapó y buscó refugio en la cueva, que es la cripta en la que aquéllos hallarían reposo. Al intentar matar al animal, el monarca sintió que el brazo se le paralizaba. Su interpretación del hecho fue que se encontraba en un lugar santo. Prometió erigir un templo si sanaba y repentinamente recuperó la movilidad. Ello explica que la catedral palentina esté bajo la advocación de san Antolín. Por otra parte, en atención a este hecho cinegético a san Antolín se le considera patrón de los cazadores españoles.

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+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad.

Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»

El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.



Sistema de Información del Vaticano , 31 Ago. 20 (ACI Prensa).- El Papa Francisco nombró como nuevo Obispo Auxiliar de Roma al P. Dario Gervasi, actualmente párroco de la parroquia de la Resurrección, en la zona del Giardinetti.

El P. Don Gervasi nació en Roma el 9 de mayo de 1968 y fue ordenado sacerdote el 22 de mayo de 1994.

También se desempeñó como párroco en la parroquia de los Santos Joaquín y Ana. Actualmente es prefecto de la XVII Prefectura de la Diócesis de Roma.

De esta manera se cubre la vacante que había dejado Mons. Gianrico Ruzza con su nombramiento como Obispo de Civitavecchia.

Con el P. Gervasi los obispos auxiliares de Roma vuelven a ser seis: Mons. Guerino Di Tora, Mons. Paolo Selvadagi, Mons. Daniele Libanori, Mons. Giampiero Palmieri y Mons. Paolo Ricciardi. Con su trabajo asisten al Cardenal Angelo De Donatis, Vicario General del Papa Francisco para la Diócesis de Roma.

“Conocemos el amor de Don Dario al Señor y a la Iglesia, a nuestra diócesis, su sentido de responsabilidad, su humanidad, la jovialidad y serenidad que transmite a todos. Le deseamos que pueda continuar con el entusiasmo y la pasión que lo caracterizan, la delicada misión en el sector Sur y en la pastoral familiar diocesana”, expresó el Cardenal De Donatis.

El obispo electo dijo que está “emocionado, contento y también un poco confundido”. “Es importante recordar de mantener una mirada de fe, confiándonos a Cristo el Señor, recordando que Él está con nosotros y está cercano a nosotros para que podamos dar testimonio de nuestra vida cristiana”.

Parroquia Maria Auxiliadora Tuxpan

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