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El mal no tiene todo el poder, la gloria y el poder son de Jesús resucitado, tenemos que escucharlo

Sistema de Información del Vaticano

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz

Con la lectura del Evangelio dominical según San Mateo (17,1-9).

(RV).- Tantas noticias deprimentes de dolor y de muerte, nos pueden hacer caer en la tentación del desánimo y hasta de pensar que el mal no se puede vencer, hasta lo dice el Papa en el mensaje para las comunicaciones sociales 2017. Y es verdad, porque ahora todos nos enteramos de todo lo que sucede en el mundo y en el lugar donde estemos.

Pero ¿cómo hacemos para superar tanto mal?

Si tenemos fe, y también la podemos pedirnos viene bien lo que afirman las Sagradas Escrituras en las que Dios habla con nosotros y también hoy por ejemplo nos dice en el libro de Daniel “vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.

Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido”.

No estamos acéfalos y sin defensa frente al mal. El mal solo puede hasta donde nosotros lo dejamos porque hay uno más fuerte que el mal que tiene todo el poder, el dominio y la gloria. Y nosotros sabemos que ese es Jesús resucitado. Que es a él a quien Dios le ha dado el poder y que él ha vencido ya el mal, la muerte y el pecado. Y en el Evangelio, en la montaña. Tres discípulos ven esta gloria de Jesús y escuchan con sus propios oídos que Dios dice: “Este es mi Hijo muy querido escúchenlo”. Si queremos no ser vencidos por el mal y superar sus insidias y consecuencias, tenemos que escuchar a Jesús y hacer cómo el Hijo de Dios nos dice.


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