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Papa: Don Milani “sacerdote transparente como un diamante”

Sistema de Información del Vaticano

(RV).- En el ámbito de la visita privada que el Papa Francisco realizó el tercer martes de junio a las localidades italianas de Bozzolo, en la diócesis de Cremona y a Barbiana, en la de Florencia, para rezar ante las tumbas de los sacerdotes Primo Mazzolari y Lorenzo Milani, destacamos el segundo encuentro que el Pontífice mantuvo con una parte de esta población.

El Obispo de Roma, tras su primera etapa, partió a las 10.30 en helicóptero desde el campo deportivo de Bozzolo con destino a Barbiana, donde poco después de las 11.00 aterrizó en la explanada frente a la iglesia de esta localidad, donde lo esperaba el Cardenal Giuseppe Betori, Arzobispo de Florencia y el Alcalde de Vicchio.

El Papa Bergoglio visitó el cementerio y rezó ante la tumba del Padre Lorenzo Milani, fallecido en 1967, en el 50º aniversario de su muerte. A continuación, el Sucesor de Pedro celebró un encuentro con los ancianos discípulos del Padre Milani y realizó una breve visita a la canónica; mientras en el prado adyacente a la iglesia, Francisco dirigió un discurso conmemorativo, ante la presencia también de algunos de los jóvenes huéspedes de la casa-familia.

En su discurso, el Santo Padre explicó que había viajado a Barbiana para rendir homenaje a la memoria de un sacerdote que ha testimoniado cómo en el don de sí por Cristo se produce el encuentro con los hermanos y sus necesidades, sirviéndolos, a fin de que se defienda y promueva su dignidad de personas, con la misma entrega de sí mismo que nos demostró Jesús, hasta ser clavado en la Cruz.

Al manifestar su alegría por encontrarse con quienes, en su tiempo, fueron alumnos del Padre Lorenzo Milani, el Papa les dijo:

“Ustedes son testigos de cómo un sacerdote ha vivido su misión en los lugares en los que la Iglesia lo llamó, con plena fidelidad al Evangelio. Y precisamente por esto, con plena fidelidad a cada uno de ustedes, que el Señor le había encomendado. Y son testigos de su pasión educativa, de su intento de despertar en las personas al ser humano para abrirlas a lo divino”.

Francisco destacó asimismo que el Padre Milani se dedicó completamente a la escuela, con una elección que precisamente en Barbiana él puso en acto de modo radical:

“La escuela para Don Lorenzo, no era una cosa diversa con respecto a su misión de sacerdote, sino el modo concreto con el que desarrollar esa misión, dándole un fundamento sólido y capaz de elevarse hasta el cielo”.

Volver a dar a los pobres la palabra, porque sin la palabra no hay dignidad y, por tanto, ni siquiera libertad y justicia: esto enseña el Padre Milani”, dijo el Papa Bergoglio, a lo que añadió:

“Esto vale a su modo también para nuestros tiempos, en los que sólo poseer la palabra puede permitir discernir entre los tantos, y con frecuencia, confusos mensajes que nos llueven encima, y dar expresión a las instancias profundas del propio corazón, como asimismo, a las expectativas de justicia de tantos hermanos y hermanas que esperan justicia. De aquella humanización, que reivindicamos para cada persona en esta tierra, junto al pan, la casa, el trabajo y la familia, forma parte el dominio de la palabra como instrumento de libertad y de fraternidad”.

Dirigiéndose a los chicos y chicas presentes en este encuentro, y que representan para la Iglesia a los tantos jóvenes que hoy tienen necesidad de ser acompañados en su camino de crecimiento, el Santo Padre les dijo: “Sé que ustedes, como tantos otros en el mundo, viven situaciones de marginación y que hay quien está junto a ustedes para no dejarlos solos y para indicarles un camino de rescate posible, un futuro que se abra sobre horizontes positivos”.  

Francisco no olvidó agradecer su trabajo a los educadores y a cuantos se ponen al servicio del crecimiento de las nuevas generaciones. “La suya – les dijo – es una misión llena de obstáculos pero también de alegría. Y, sobre todo, es una misión. Una misión de amor, porque no se puede enseñar sin amar y sin tener conciencia de que lo que se da es sólo un derecho que se reconoce, el de aprender”.

Tras dirigirse a los sacerdotes presentes, algunos de los cuales fueron testigos – como dijo el Papa – de “la aventura humana y sacerdotal del Padre Lorenzo”, mientras los demás son “sus herederos”,  Francisco les recordó la dimensión sacerdotal de esta gran figura con una sugerencia:

“Amemos a la Iglesia, queridos hermanos, y hagamos que la amen como atenta madre de todos, sobre todo de los más pobres y frágiles, tanto en la vida social como en la personal y religiosa. La Iglesia que el Padre Milani ha mostrado al mundo tiene este rostro materno y amable, inclinado a dar a todos la posibilidad de encontrar a Dios y, por lo tanto, dar consistencia a la propia persona en toda su dignidad”.

(María Fernanda Bernasconi – RV). 

Texto del discurso del Santo Padre Francisco en el campo adyacente a la iglesia de Barbiana:

Queridos hermanos y hermanas:

He venido a Barbiana para rendir homenaje a la memoria de un sacerdote que ha dado testimonio de cómo al entregarse a Cristo, se encuentran los hermanos en sus necesidades, y se sirven entre si, para que sea defendida y promovida su dignidad como personas, con el mismo don de si mismo que Jesús ha mostrado hasta la cruz.

1. Me alegro de encontrar aquí a todos los que en su tiempo fueron alumnos de don Lorenzo Milani, algunos en la escuela pública de San Donato de Calenzano, otros aquí en la escuela de Barbiana. Ustedes son testimonio de como un cura vivió su misión, en los lugares a dónde la iglesia lo llamó, con fidelidad plena al Evangelio y por esto mismo, fidelidad plena a cada uno de ustedes, a todos los que el Señor le confió. Y ustedes son testigos de su pasión educativa, de su intento de despertar en las personas lo humano para abrir a lo divino.

De aquí, el que se dedicara completamente a la escuela, con una dedicación que aquí a Barbiana, se convertirá en una elección todavía más radical. La escuela para don Lorenzo, no era algo diferente de su misión como sacerdote, sino el modo concreto con el cual desarrollar esa misión, dando un fundamento sólido y capaz de alzarlo hasta el cielo. Y cuando la decisión de su obispo, lo condujo de Calenzano hasta aquí, entre los jóvenes de Barbiana, comprendió pronto que si el Señor lo había alejado de unos, era para darle nuevos hijos, a los que enseñar a crecer y a amar. Devolver la palabra a los pobres, porque sin la palabra no hay dignidad, y sin dignidad, tampoco hay libertad y justicia: esto es lo que enseña don Milani. Y es la palabra, la que abre el camino a la plena ciudadanía en la sociedad, mediante el trabajo, y la correspondencia plena con la Iglesia, con una fe comprometida. Esto vale también en cierto modo para nuestro tiempo, en el que tan sólo tener pleno dominio de la palabra, nos permite discernir entre tantos y a menudo confusos mensajes que nos llueven encima; y también de dar expresión a las instancias más profundas del corazón, como también a las expectativas de justicia de tantos hermanos y hermanas que esperan esa justicia. Esa humanización que reivindicamos, para cada persona en esta tierra, además del pan, de la casa, del trabajo y de la familia, es parte también del dominio de la palabra como instrumento de libertad y de fraternidad.

2. Están también aquí algunos jóvenes y niños, que representan para nosotros a tantos jóvenes y niños que necesitan hoy alguien que les acompañe en su camino de crecimiento. Se que ustedes como tantos otros en el mundo, viven cerca de situaciones marginales, pero que hay alguien que está junto a ustedes para no dejarlos solos, e indicarles un camino correcto y un futuro que se abra hacia horizontes positivos.

Quiero desde aquí agradecer a todos los educadores, a todos los que se ponen al servicio de la educación de las nuevas generaciones, en particular de aquellos que se encuentran en situación de dificultad. Vuestra misión está llena de obstáculos, pero también de alegrías. Pero sobretodo es una misión. Una misión de amor, porque no se puede enseñar sin amar, y sin el reconocimiento de que lo que dan, es sólo un derecho que se reconoce, el del aprendizaje. Y hay tantas cosas que enseñar, pero la más importante es la de hacer crecer una conciencia libre, capaz de confrontarse con la realidad, y de orientarse dentro de ésta, guiada por el amor, por la voluntad de comprometerse con los demás, de hacerse cargo de sus fatigas, de sus heridas, y de rehuir cualquier egoísmo, para servir al bien común. Encontramos escrito en Carta a una profesora: “He aprendido que el problema de los demás es igual que el mío. Que podamos salir todos juntos de ello, es la política a seguir. Salir solos es avaricia.” Esto es una llamada a la responsabilidad. Una llamada que tiene que ver con ustedes, queridos jóvenes, pero sobre todo para nosotros adultos, llamados a vivir la libertad de conciencia en modo auténtico, como búsqueda de lo verdadero, de la belleza y del bien, dispuestos a pagar el precio que esto conlleva.

3. Para terminar, pero no por último, me vuelvo a ustedes sacerdotes, a los que he convocado junto a mí, hoy en Barbiana. Veo entre ustedes sacerdotes ancianos, que compartieron con don Lorenzo Milani los años de seminario y ministerio en lugares vecinos ; y también curas jóvenes, que representan el futuro del clero florentino e italiano. Algunos de ustedes son por tanto testigos de la aventura humana y sacerdotal de don Lorenzo, otros son herederos. A todos quiero recordar que la dimensión sacerdotal de don Lorenzo Milani está en la raíz de todo lo que hasta el momento he recordado de él. Todo nace de su condición de sacerdote. Pero al mismo tiempo, su condición de sacerdote nace de una raíz todavía más profunda, la de la fe. Una fe “totalizante”, que se convierte en una entrega total al Señor, y que en el ministerio sacerdotal, encuentra una forma plena y completa para el joven convertido. Son notables las palabras de don Raffaele Bensi, su director espiritual, al cual acudieron en aquellos años, las figuras más altas del catolicismo florentino, que tenía tanta vitalidad, alrededor de la mitad del siglo pasado, en torno al ministerio paterno, del venerable Cardenal Elia Dalla Costa. Estas fueron las palabras de don Bensi: “Para salvar el alma vino a mi. Desde ese día de agosto hasta el otoño, se fundió en el gozo, literalmente, del Evangelio y de Cristo. Aquel joven partió derecho hacia el absoluto, sin vías intermedias. Quería salvarse y salvar a cualquier precio. Transparente y duro como un diamante, debía pronto herirse y herir”. (Nazzareno Fabbretti , Entrevista a Monseñor Raffaele Bensi, Domenica del Corriere  27 de junio de 1971). Ser sacerdote como forma de vivir el Absoluto. Decía su madre Alicia: “mi hijo buscaba el Absoluto. Lo encontró en la religión y en la vocación sacerdotal”. Sin esta sed del Absoluto, se puede ser un buen funcionario de lo sacro, pero no se puede ser sacerdote, verdaderos sacerdotes, capaces de hacerse servidores de Cristo en los hermanos. Queridos sacerdotes, con la gracia de Dios, busquemos ser hombres de fe, una fe jugosa, no seca, ; y hombres de caridad, caridad pastoral hacia todos aquellos que el Señor nos confía como hermanos e hijos. Don Lorenzo nos enseña también a querer bien a la Iglesia, como la quiere bien él, con el discernimiento y la verdad que pueden crear tensiones, pero nunca fracturas, abandonos. Amamos a la iglesia, queridos hermanos, y hagámosla amar, mostrándola como madre atenta a todos, sobre todo a los más pobres y frágiles, ya sea en la vida social, como en la vida religiosa. La Iglesia que don Milani ha mostrado al mundo,  tiene este rostro materno y atento, dispuesto a dar a todos la posibilidad de encontrar a Dios y por tanto de dar consistencia a la propia persona en toda  su dignidad.

4. Antes de concluir, no puedo ocultar, que el gesto de hoy, quiere ser una respuesta  a esta petición hecha tantas veces por don Lorenzo  a su Obispo, y esto fue que se le reconociese su fidelidad al Evangelio y la rectitud de su acción pastoral. En una carta a su obispo escribe: “ Si usted no me honra con algún acto solemne, todo mi apostolado aparecerá como un acto privado….” Desde el Cardenal Silvano Piovanelli, de querida memoria, pasando por los arzobispos de Florencia, todos han hecho este reconocimiento a don Lorenzo. Hoy lo hace el Obispo de Roma. Esto no borra las amarguras que acompañaron la vida de don Milani, – no se trata de borrar la historia o negarla, sino de comprender las circunstancias y la humanidad que están en juego-  se trata de que la Iglesia reconoce en esa vida, un modo ejemplar de servir al Evangelio, a los pobres, y a la propia Iglesia. Con mi presencia en Barbiana, con la oración sobre la tumba de don Lorenzo Milani pretendo dar respuesta a todo lo que suplicaba su propia madre: “ Deseo solamente que se conozca al sacerdote, que se sepa la verdad, que se rinda honor a la iglesia también por lo que él fue dentro de la Iglesia y que la Iglesia le rinda honor a él…..esa Iglesia que lo hizo sufrir tanto, pero que también le dio el sacerdocio, y la fuerza de esa fe, que es para mí el misterio más profundo de mi hijo…..Si no se comprende de verdad el sacerdote que ha sido don Lorenzo, difícilmente se podrá comprender en él todo el resto. Por ejemplo su profundo equilibrio entre dureza y caridad”. (Nazareno Fabbretti, “Encuentro con las madre del párroco de Barbiana a tres años de su muerte”, Il Resto del Carlino, Bolonia, 8 de julio de 1970) El sacerdote duro y transparente como un diamante, sigue transmitiendo la luz de Dios sobre el camino de la Iglesia.

¡Muchas gracias otra vez! Oren por mí, no se olviden. ¡Que también yo tome ejemplo de este gran sacerdote! ¡Gracias por su presencia! Que el Señor les bendiga a todos, y a ustedes sacerdotes – ¡porque no hay jubilación en el sacerdocio!- A todos, ¡adelante y valor! ¡Gracias!

(Traducción de Isabel Cantos).


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