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Catequesis del Papa en español: La esperanza de los cristianos se basa en la certeza de ser hijos de Dios

Sistema de Información del Vaticano

(RV).- “Muchas personas hoy buscan una visibilidad sólo para colmar un vacío interior, pero ¿se imaginan un mundo en el que todos mendigan razones para suscitar la atención de los demás, y nadie está dispuesto, en cambio, a querer gratuitamente a otra persona?” Fue la primera pregunta que planteó el Papa Francisco en la catequesis del miércoles 14 de junio, para desarrollar su reflexión sobre la esperanza cristiana.

En su meditación en italiano el Santo Padre constató que muchos narcisismos del hombre nacen de un sentimiento de soledad, y que detrás de muchas formas de odio social a menudo hay un corazón que no ha sido reconocido: cuando quien no se siente amado es un adolescente – dijo – puede ser que nazca la violencia.

Pero no existen niños malos, ni adolescentes del todo malvados, sino “personas infelices”, afirmó, y recordó que existe Alguien que ha imprimido en nosotros “una belleza primordial que ningún pecado ni mala elección puede nunca borrar por completo”: nosotros somos, a los ojos de Dios, pequeñas fuentes hechas para manar agua buena.

Nuestra esperanza se basa en la certeza de ser hijos de Dios, queridos y deseados por Él, explicó el Obispo de Roma, y, si queremos cambiar el corazón de una persona triste, es necesario, ante todo, hacerle sentir que es querida e importante, porque “el amor llama al amor, de modo más fuerte de cuanto el odio llame a la muerte”.

A continuación, el resumen de la catequesis del Papa Francisco pronunciado en español:

Queridos hermanos:

En la catequesis de hoy consideramos cómo la certeza de la esperanza se funda en que somos hijos amados de Dios. Nadie puede vivir sin amor. En cierto modo, detrás de muchas reacciones de odio y violencia se esconde un gran vacío interior, un corazón que no ha sido amado verdaderamente. Lo único que puede hacer feliz a una persona es la experiencia de amar y de ser amado.

El primer paso que da Dios hacia nosotros es su amor anticipado e incondicionado. Dios nos ama antes de que nosotros hayamos hecho algo para merecerlo. Él es amor, y el amor tiende por naturaleza a difundirse, a donarse. Como una madre, que no deja nunca de amar a su hijo, aunque haya cometido un error y deba cumplir con la justicia, así Dios nunca deja de amarnos, porque somos sus hijos queridos.

El amor llama al amor. Para cambiar el corazón de una persona, en primer lugar hay que abrazarla, que sienta que es importante para nosotros y que es querida. Así comenzará a despuntar también en ella el don de la esperanza.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Pidamos a la Virgen María que nos dejemos guiar  siempre por el amor de su Hijo. Que sepamos transmitir a los demás ese amor de Dios, para que se encienda en todos una esperanza nueva. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)


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